• Hoy
  • Planes
  • Biblia
  • Progreso
  • Perfil
Aa

Salmos en 30 días · Día 13 de 30

Salmos 61–65

Salmos 61

1Al Músico principal: sobre Neginoth: Salmo de David. OYE, oh Dios, mi clamor; á mi oración atiende.

2Desde el cabo de la tierra clamaré á ti, cuando mi corazón desmayare: á la peña más alta que yo me conduzcas.

3Porque tú has sido mi refugio, y torre de fortaleza delante del enemigo.

4Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre: estaré seguro bajo la cubierta de tus alas.

5Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, has dado heredad á los que temen tu nombre.

6Días sobre días añadirás al rey: sus años serán como generación y generación.

7Estará para siempre delante de Dios: misericordia y verdad prepara que lo conserven.

8Así cantaré tu nombre para siempre, pagando mis votos cada día.

Salmos 62

1Al Músico principal: á Jeduthún: Salmo de David. EN Dios solamente está acallada mi alma: de él viene mi salud.

2El solamente es mi fuerte, y mi salud; es mi refugio, no resbalaré mucho.

3¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? Pereceréis todos vosotros, caeréis como pared acostada, como cerca ruinosa.

4Solamente consultan de arrojarle de su grandeza; aman la mentira, con su boca bendicen, pero maldicen en sus entrañas. (Selah.)

5Alma mía, en Dios solamente reposa; porque de él es mi esperanza.

6El solamente es mi fuerte y mí salud: es mi refugio, no resbalaré.

7En Dios está mi salvación y mi gloria: en Dios está la roca de mi fortaleza, y mi refugio.

8Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. (Selah.)

9Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón: pesándolos á todos igualmente en la balanza, serán menos que la vanidad.

10No confiéis en la violencia, ni en la rapiña; no os envanezcáis: si se aumentare la hacienda, no pongáis el corazón en ella.

11Una vez habló Dios; dos veces he oído esto: Que de Dios es la fortaleza.

12Y de ti, oh Señor, es la misericordia: porque tú pagas á cada uno conforme á su obra.

Salmos 63

1Salmo de David, estando en el desierto de Judá. DIOS, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas;

2Para ver tu fortaleza y tu gloria, así como te he mirado en el santuario.

3Porque mejor es tu misericordia que la vida: mis labios te alabarán.

4Así te bendeciré en mi vida: en tu nombre alzaré mis manos.

5Como de meollo y de grosura será saciada mi alma; y con labios de júbilo te alabará mi boca,

6Cuando me acordaré de ti en mi lecho, cuando meditaré de ti en las velas de la noche.

7Porque has sido mi socorro; y así en la sombra de tus alas me regocijaré.

8Está mi alma apegada á ti: tu diestra me ha sostenido.

9Mas los que para destrucción buscaron mi alma, caerán en los sitios bajos de la tierra.

10Destruiránlos á filo de espada; serán porción de las zorras.

11Empero el rey se alegrará en Dios; será alabado cualquiera que por él jura: porque la boca de los que hablan mentira, será cerrada.

Salmos 64

1Al Músico principal: Salmo de David. ESCUCHA, oh Dios, mi voz en mi oración: guarda mi vida del miedo del enemigo.

2Escóndeme del secreto consejo de los malignos; de la conspiración de los que obran iniquidad:

3Que amolaron su lengua como cuchillo, y armaron por su saeta palabra amarga;

4Para asaetear á escondidas al íntegro: de improviso lo asaetean, y no temen.

5Obstinados en su inicuo designio, tratan de esconder los lazos, y dicen: ¿Quién los ha de ver?

6Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como el corazón, es profundo.

7Mas Dios los herirá con saeta; de repente serán sus plagas.

8Y harán caer sobre sí sus mismas lenguas: se espantarán todos los que los vieren.

9Y temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán su hecho.

10Alegraráse el justo en Jehová, y confiaráse en él; y se gloriarán todos los rectos de corazón.

Salmos 65

1Al Músico principal: Salmo: Cántico de David. A TI es plácida la alabanza en Sión, oh Dios: y á ti se pagarán los votos.

2Tú oyes la oración: á ti vendrá toda carne.

3Palabras de iniquidades me sobrepujaron: mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.

4Dichoso el que tú escogieres, é hicieres llegar á ti, para que habite en tus atrios: seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.

5Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, oh Dios de nuestra salud, esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines de la mar.

6Tú, el que afirma los montes con su potencia, ceñido de valentía:

7El que amansa el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, y el alboroto de las gentes.

8Por tanto los habitadores de los fines de la tierra temen de tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.

9Visitas la tierra, y la riegas: en gran manera la enriqueces con el río de Dios, lleno de aguas: preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.

10Haces se empapen sus surcos, haces descender sus canales: ablándasla con lluvias, bendices sus renuevos.

11Tú coronas el año de tus bienes; y tus nubes destilan grosura.

12Destilan sobre las estancias del desierto; y los collados se ciñen de alegría.

13Vístense los llanos de manadas, y los valles se cubren de grano: dan voces de júbilo, y aun cantan.

Empieza este plan para seguir tu progreso.

Reina-Valera 1909 — Dominio público.