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Salmos en 30 días · Día 15 de 30

Salmos 71–75

Salmos 71

1EN ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confuso para siempre.

2Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: inclina tu oído y sálvame.

3Séme por peña de estancia, adonde recurra yo continuamente: mandado has que yo sea salvo; porque tú eres mi roca, y mi fortaleza.

4Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y violento.

5Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: seguridad mía desde mi juventud.

6Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti será siempre mi alabanza.

7Como prodigio he sido á muchos; y tú mi refugio fuerte.

8Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día.

9No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.

10Porque mis enemigos han tratado de mí; y los que acechan mi alma, consultaron juntamente,

11Diciendo: Dios lo ha dejado: perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre.

12Oh Dios, no te alejes de mí: Dios mío, acude presto á mi socorro.

13Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.

14Mas yo siempre esperaré, y añadiré sobre toda tu alabanza.

15Mi boca publicará tu justicia y tu salud todo el día, aunque no sé el número de ellas.

16Vendré á las valentías del Señor Jehová: haré memoria de sola tu justicia.

17Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; y hasta ahora he manifestado tus maravillas.

18Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, tus valentías á todos los que han de venir.

19Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; porque has hecho grandes cosas: oh Dios, ¿quién como tú?

20Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás á darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.

21Aumentarás mi grandeza, y volverás á consolarme.

22Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, oh Dios mío: tu verdad cantaré yo á ti en el arpa, oh Santo de Israel.

23Mis labios cantarán cuando á ti salmeare, y mi alma, á la cual redimiste.

24Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día: por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confusos los que mi mal procuraban.

Salmos 72

1Para Salomón. OH Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey.

2El juzgará tu pueblo con justicia, y tus afligidos con juicio.

3Los montes llevarán paz al pueblo, y los collados justicia.

4Juzgará los afligidos del pueblo, salvará los hijos del menesteroso, y quebrantará al violento.

5Temerte han mientras duren el sol y la luna, por generación de generaciones.

6Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; como el rocío que destila sobre la tierra.

7Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.

8Y dominará de mar á mar, y desde el río hasta los cabos de la tierra.

9Delante de él se postrarán los Etiopes; y sus enemigos lamerán la tierra.

10Los reyes de Tharsis y de las islas traerán presentes: los reyes de Sheba y de Seba ofrecerán dones.

11Y arrodillarse han á él todos los reyes; le servirán todas las gentes.

12Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra.

13Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará las almas de los pobres.

14De engaño y de violencia redimirá sus almas; y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos.

Salmos 73

1Salmo de Asaph. CIERTAMENTE bueno es Dios á Israel, á los limpios de corazón.

2Mas yo, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos.

3Porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.

4Porque no hay ataduras para su muerte; antes su fortaleza está entera.

5No están ellos en el trabajo humano; ni son azotados con los otros hombres.

6Por tanto soberbia los corona: cúbrense de vestido de violencia.

7Sus ojos están salidos de gruesos: logran con creces los antojos del corazón.

8Soltáronse, y hablan con maldad de hacer violencia; hablan con altanería.

9Ponen en el cielo su boca, y su lengua pasea la tierra.

10Por eso su pueblo vuelve aquí, y aguas de lleno les son exprimidas.

11Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿y hay conocimiento en lo alto?

12He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.

13Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia;

14Pues he sido azotado todo el día, y empezaba mi castigo por las mañanas.

15Si dijera yo, Discurriré de esa suerte; he aquí habría negado la nación de tus hijos:

Salmos 74

1Masquil de Asaph. ¿POR qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿por qué ha humeado tu furor contra las ovejas de tu dehesa?

2Acuérdate de tu congregación, que adquiriste de antiguo, cuando redimiste la vara de tu heredad; este monte de Sión, donde has habitado.

3Levanta tus pies á los asolamientos eternos: á todo enemigo que ha hecho mal en el santuario.

4Tus enemigos han bramado en medio de tus sinagogas: han puesto sus divisas por señas.

5Cualquiera se hacía famoso según que había levantado el hacha sobre los gruesos maderos.

6Y ahora con hachas y martillos han quebrado todas sus entalladuras.

7Han puesto á fuego tus santuarios, han profanado el tabernáculo de tu nombre echándolo á tierra.

8Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; han quemado todas las sinagogas de Dios en la tierra.

9No vemos ya nuestras señales: no hay más profeta; ni con nosotros hay quien sepa hasta cuándo.

10¿Hasta cuándo, oh Dios, el angustiador nos afrentará? ¿ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre?

11¿Por qué retraes tu mano, y tu diestra? ¿por qué la escondes dentro de tu seno?

12Empero Dios es mi rey ya de antiguo; el que obra saludes en medio de la tierra.

13Tú hendiste la mar con tu fortaleza: quebrantaste cabezas de ballenas en las aguas.

Salmos 75

1Al Músico principal: sobre No destruyas: Salmo de Asaph: Cántico. ALABARÉMOSTE, oh Dios, alabaremos; que cercano está tu nombre: cuenten tus maravillas.

2Cuando yo tuviere tiempo, yo juzgaré rectamente.

3Arruinábase la tierra y sus moradores: yo sostengo sus columnas. (Selah.)

4Dije á los insensatos: No os infatuéis; y á los impíos: No levantéis el cuerno:

5No levantéis en alto vuestro cuerno; no habléis con cerviz erguida.

6Porque ni de oriente, ni de occidente, ni del desierto viene el ensalzamiento.

7Mas Dios es el juez: á éste abate, y á aquél ensalza.

8Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino es tinto, lleno de mistura; y él derrama del mismo: ciertamente sus heces chuparán y beberán todos los impíos de la tierra.

9Mas yo anunciaré siempre, cantaré alabanzas al Dios de Jacob.

10Y quebraré todos los cuernos de los pecadores: los cuernos del justo serán ensalzados.

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Reina-Valera 1909 — Dominio público.

15Y vivirá, y darásele del oro de Seba; y oraráse por él continuamente; todo el día se le bendecirá.

16Será echado un puño de grano en tierra, en las cumbres de los montes; su fruto hará ruido como el Líbano, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.

17Será su nombre para siempre, perpetuaráse su nombre mientras el sol dure: y benditas serán en él todas las gentes: llamarlo han bienaventurado.

18Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, que solo hace maravillas.

19Y bendito su nombre glorioso para siempre: y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.

20Acábanse las oraciones de David, hijo de Isaí.

16Pensaré pues para saber esto: es á mis ojos duro trabajo,

17Hasta que venido al santuario de Dios, entenderé la postrimería de ellos.

18Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer.

19¡Cómo han sido asolados! ¡cuán en un punto! Acabáronse, fenecieron con turbaciones.

20Como sueño del que despierta, así, Señor, cuando despertares, menospreciarás sus apariencias.

21Desazonóse á la verdad mi corazón, y en mis riñones sentía punzadas.

22Mas yo era ignorante, y no entendía: era como una bestia acerca de ti.

23Con todo, yo siempre estuve contigo: trabaste de mi mano derecha.

24Hasme guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.

25¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

26Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

27Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán: tú cortarás á todo aquel que fornicando, de ti se aparta.

28Y en cuanto á mí, el acercarme á Dios es el bien: he puesto en el Señor Jehová mi esperanza, para contar todas tus obras.

14Tú magullaste las cabezas del leviathán; dístelo por comida al pueblo de los desiertos.

15Tú abriste fuente y río; tú secaste ríos impetuosos.

16Tuyo es el día, tuya también es la noche: tú aparejaste la luna y el sol.

17Tú estableciste todos los términos de la tierra: el verano y el invierno tú los formaste.

18Acuérdate de esto: que el enemigo ha dicho afrentas á Jehová, y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.

19No entregues á las bestias el alma de tu tórtola: y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos.

20Mira al pacto: porque las tenebrosidades de la tierra llenas están de habitaciones de violencia.

21No vuelva avergonzado el abatido: el afligido y el menesteroso alabarán tu nombre.

22Levántate, oh Dios, aboga tu causa: acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.

23No olvides las voces de tus enemigos: el alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.