Salmos en 30 días · Día 19 de 30
Salmos 91–95
Salmos 91
1EL que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.
2Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré.
3Y él te librará del lazo del cazador: de la peste destruidora.
4Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad.
5No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día;
6Ni de pestilencia que ande en oscuridad, ni de mortandad que en medio del día destruya.
7Caerán á tu lado mil, y diez mil á tu diestra: mas á ti no llegará.
8Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos.
9Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación,
10No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.
11Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.
12En las manos te llevarán, porque tu pie no tropiece en piedra.
13Sobre el león y el basilisco pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón.
14Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
15Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré.
16Saciarélo de larga vida, y mostraréle mi salud.
Salmos 92
1Salmo: Canción para el día del Sábado. BUENO es alabar á Jehová, y cantar salmos á tu nombre, oh Altísimo;
2Anunciar por la mañana tu misericordia, y tu verdad en las noches,
3En el decacordio y en el salterio, en tono suave con el arpa.
4Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; en las obras de tus manos me gozo.
5¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos.
6El hombre necio no sabe, y el insensato no entiende esto:
7Que brotan los impíos como la hierba, y florecen todos los que obran iniquidad, para ser destruídos para siempre.
8Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.
9Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, porque he aquí, perecerán tus enemigos; serán disipados todos los que obran maldad.
10Empero tú ensalzarás mi cuerno como el de unicornio: seré ungido con aceite fresco.
11Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos: oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.
12El justo florecerá como la palma: crecerá como cedro en el Líbano.
13Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán.
14Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes;
Salmos 93
1JEHOVÁ reina, vistióse de magnificencia, vistióse Jehová, ciñóse de fortaleza; afirmó también el mundo, que no se moverá.
2Firme es tu trono desde entonces: tú eres eternalmente.
3Alzaron los ríos, oh Jehová, alzaron los ríos su sonido; alzaron los ríos sus ondas.
4Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas de la mar.
5Tus testimonios son muy firmes: la santidad conviene á tu casa, oh Jehová, por los siglos y para siempre.
Salmos 94
1JEHOVÁ, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, muéstrate.
2Ensálzate, oh Juez de la tierra: da el pago á los soberbios.
3¿Hasta cuándo los impíos, hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos?
4¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras, y se vanagloriarán todos los que obran iniquidad?
5A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan, y á tu heredad afligen.
6A la viuda y al extanjero matan, y á los huérfanos quitan la vida.
7Y dijeron: No verá JAH, ni entenderá el Dios de Jacob.
8Entended, necios del pueblo; y vosotros fatuos, ¿cuándo seréis sabios?
9El que plantó el oído, ¿no oirá? el que formó el ojo, ¿no verá?
10El que castiga las gentes, ¿no reprenderá? ¿no sabrá el que enseña al hombre la ciencia?
11Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad.
12Bienaventurado el hombre á quien tú, JAH, castigares, y en tu ley lo instruyeres;
13Para tranquilizarle en los días de aflicción, en tanto que para el impío se cava el hoyo.
14Porque no dejará Jehová su pueblo, ni desamparará su heredad;
15Sino que el juicio será vuelto á justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.
Salmos 95
1VENID, celebremos alegremente á Jehová: cantemos con júbilo á la roca de nuestra salud.
2Lleguemos ante su acatamiento con alabanza; aclamémosle con cánticos.
3Porque Jehová es Dios grande; y Rey grande sobre todos los dioses.
4Porque en su mano están las profundidades de la tierra, y las alturas de los montes son suyas.
5Suya también la mar, pues él la hizo; y sus manos formaron la seca.
6Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro hacedor.
7Porque él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8No endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como el día de Masa en el desierto;
9Donde me tentaron vuestros padres, probáronme, y vieron mi obra.
10Cuarenta años estuve disgustado con la nación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11Por tanto juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.
Empieza este plan para seguir tu progreso.
Reina-Valera 1909 — Dominio público.