Salmos en 30 días · Día 21 de 30
Salmos 101–105
Salmos 101
1Salmo de David. MISERICORDIA y juicio cantaré: á ti cantaré yo, oh Jehová.
2Entenderé en el camino de la perfección cuando vinieres á mí: en integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.
3No pondré delante de mis ojos cosa injusta: aborrezco la obra de los que se desvían: ninguno de ellos se allegará á mí.
4Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado.
5Al que solapadamente infama á su prójimo, yo le cortaré; no sufriré al de ojos altaneros, y de corazón vanidoso.
6Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo: el que anduviere en el camino de la perfección, éste me servirá.
7No habitará dentro de mi casa el que hace fraude: el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.
8Por las mañanas cortaré á todos los impíos de la tierra; para extirpar de la ciudad de Jehová á todos los que obraren iniquidad.
Salmos 102
1Oración del pobre, cuando estuviere angustiado, y delante de Jehová derramare su lamento. JEHOVÁ, oye mi oración, y venga mi clamor á ti.
2No escondas de mí tu rostro: en el día de mi angustia inclina á mí tu oído; el día que te invocare, apresúrate á responderme.
3Porque mis días se han consumido como humo; y mis huesos cual tizón están quemados.
4Mi corazón fué herido, y secóse como la hierba; por lo cual me olvidé de comer mi pan.
5Por la voz de mi gemido mis huesos se han pegado á mi carne.
6Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el buho de las soledades.
7Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado.
8Cada día me afrentan mis enemigos; los que se enfurecen contra mí, hanse contra mí conjurado.
9Por lo que como la ceniza á manera de pan, y mi bebida mezclo con lloro,
10A causa de tu enojo y de tu ira; pues me alzaste, y me has arrojado.
11Mis días son como la sombra que se va; y heme secado como la hierba.
12Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, y tu memoria para generación y generación.
13Tú levantándote, tendrás misericordia de Sión; porque el tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo es llegado.
14Porque tus siervos aman sus piedras, y del polvo de ella tienen compasión.
15Entonces temerán las gentes el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria;
16Por cuanto Jehová habrá edificado á Sión, y en su gloria será visto;
17Habrá mirado á la oración de los solitarios, y no habrá desechado el ruego de ellos.
18Escribirse ha esto para la generación venidera: y el pueblo que se criará, alabará á JAH.
19Porque miró de lo alto de su santuario; Jehová miró de los cielos á la tierra,
20Para oir el gemido de los presos, para soltar á los sentenciados á muerte;
21Porque cuenten en Sión el nombre de Jehová, y su alabanza en Jerusalem,
22Cuando los pueblos se congregaren en uno, y los reinos, para servir á Jehová.
23El afligió mi fuerza en el camino; acortó mis días.
24Dije: Dios mío, no me cortes en el medio de mis días: por generación de generaciones son tus años.
25Tú fundaste la tierra antiguamente, y los cielos son obra de tus manos.
26Ellos perecerán, y tú permanecerás; y todos ellos como un vestido se envejecerán; como una ropa de vestir los mudarás, y serán mudados:
27Mas tú eres el mismo, y tus años no se acabarán.
28Los hijos de tus siervos habitarán, y su simiente será afirmada delante de ti.
Salmos 103
1Salmo de David. BENDICE, alma mía, á Jehová; y bendigan todas mis entrañas su santo nombre.
2Bendice, alma mía á Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.
3El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias;
4El que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias;
5El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.
6Jehová el que hace justicia y derecho á todos los que padecen violencia.
7Sus caminos notificó á Moisés, y á los hijos de Israel sus obras.
8Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia.
9No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo.
10No ha hecho con nosotros conforme á nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme á nuestros pecados.
11Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
12Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
13Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen.
14Porque él conoce nuestra condición; acuérdase que somos polvo.
Salmos 104
1BENDICE, alma mía, á Jehová. Jehová, Dios mío, mucho te has engrandecido; haste vestido de gloria y de magnificencia.
2El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina;
3Que establece sus aposentos entre las aguas; el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento;
4El que hace á sus ángeles espíritus, sus ministros al fuego flameante.
5El fundó la tierra sobre sus basas; no será jamás removida.
6Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas.
7A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron;
8Subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fundaste.
9Pusísteles término, el cual no traspasarán; ni volverán á cubrir la tierra.
10Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; van entre los montes.
11Abrevan á todas las bestias del campo: quebrantan su sed los asnos montaraces.
12Junto á aquellos habitarán las aves de los cielos; entre las ramas dan voces.
13El que riega los montes desde sus aposentos: del fruto de sus obras se sacia la tierra.
14El que hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre; sacando el pan de la tierra.
Salmos 105
1ALABAD á Jehová, invocad su nombre: haced notorias sus obras en los pueblos.
2Cantadle, cantadle salmos: hablad de todas sus maravillas.
3Gloriaos en su santo nombre: alégrese el corazón de los que buscan á Jehová.
4Buscad á Jehová, y su fortaleza: buscad siempre su rostro.
5Acordaos de sus maravillas que hizo, de sus prodigios y de los juicios de su boca,
6Oh vosotros, simiente de Abraham su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos.
7El es Jehová nuestro Dios; en toda la tierra son sus juicios.
8Acordóse para siempre de su alianza; de la palabra que mandó para mil generaciones,
9La cual concertó con Abraham; y de su juramento á Isaac.
10Y establecióla á Jacob por decreto, á Israel por pacto sempiterno,
11Diciendo: A ti daré la tierra de Canaán por cordel de vuestra heredad.
12Esto siendo ellos pocos hombres en número, y extranjeros en ella.
13Y anduvieron de gente en gente, de un reino á otro pueblo.
14No consintió que hombre los agraviase; y por causa de ellos castigó los reyes.
15No toquéis, dijo, á mis ungidos, ni hagáis mal á mis profetas.
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Reina-Valera 1909 — Dominio público.