Salmos en 30 días · Día 29 de 30
Salmos 141–145
Salmos 141
1Salmo de David. JEHOVÁ, á ti he clamado: apresúrate á mí; escucha mi voz, cuando te invocare.
2Sea enderezada mi oración delante de ti como un perfume, el don de mis manos como la ofrenda de la tarde.
3Pon, oh Jehová, guarda á mi boca: guarda la puerta de mis labios.
4No dejes se incline mi corazón á cosa mala, á hacer obras impías con los que obran iniquidad, y no coma yo de sus deleites.
5Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza: así que aun mi oración tendrán en sus calamidades.
6Serán derribados en lugares peñascosos sus jueces, y oirán mis palabras, que son suaves.
7Como quien hiende y rompe la tierra, son esparcidos nuestros huesos á la boca de la sepultura.
8Por tanto á ti, oh Jehová Señor, miran mis ojos: en ti he confiado, no desampares mi alma.
9Guárdame de los lazos que me han tendido, y de los armadijos de los que obran iniquidad.
10Caigan los impíos á una en sus redes, mientras yo pasaré adelante.
Salmos 142
1Masquil de David: Oración que hizo cuando estaba en la cueva. CON mi voz clamaré á Jehová, con mi voz pediré á Jehová misericordia.
2Delante de él derramaré mi querella; delante de él denunciaré mi angustia.
3Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo.
4Miraba á la mano derecha, y observaba; mas no había quien me conociese; no tuve refugio, no había quien volviese por mi vida.
5Clamé á ti, oh Jehová, dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes.
6Escucha mi clamor, que estoy muy afligido; líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.
7Saca mi alma de la cárcel para que alabe tu nombre: Me rodearán los justos, porque tú me serás propicio.
Salmos 143
1Salmo de David. OH Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos: respóndeme por tu verdad, por tu justicia.
2Y no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de ti ningún viviente.
3Porque ha perseguido el enemigo mi alma; ha postrado en tierra mi vida; hame hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.
4Y mi espíritu se angustió dentro de mí; pasmóse mi corazón.
5Acordéme de los días antiguos; meditaba en todas tus obras; reflexionaba en las obras de tus manos.
6Extendí mis manos á ti; mi alma á ti como la tierra sedienta. (Selah.)
7Respóndeme presto, oh Jehová que desmaya mi espíritu: no escondas de mí tu rostro, y venga yo á ser semejante á los que descienden á la sepultura.
8Hazme oir por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque á ti he alzado mi alma.
9Líbrame de mis enemigos, oh Jehová: á ti me acojo.
10Enséñame á hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: tu buen espíritu me guíe á tierra de rectitud.
11Por tu nombre, oh Jehová me vivificarás: por tu justicia, sacarás mi alma de angustia.
12Y por tu misericordia disiparás mis enemigos, y destruirás todos los adversarios de mi alma: porque yo soy tu siervo.
Salmos 144
1Salmo de David. BENDITO sea Jehová, mi roca, que enseña mis manos á la batalla, y mis dedos á la guerra:
2Misericordia mía y mi castillo, altura mía y mi libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que allana mi pueblo delante de mí.
3Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que de él conozcas? ¿ó el hijo del hombre, para que lo estimes?
4El hombre es semejante á la vanidad: sus días son como la sombra que pasa.
5Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende: toca los montes, y humeen.
6Despide relámpagos, y disípalos; envía tus saetas, y contúrbalos.
7Envía tu mano desde lo alto; redímeme, y sácame de las muchas aguas, de la mano de los hijos extraños;
8Cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira.
9Oh Dios, á ti cantaré canción nueva: con salterio, con decacordio cantaré á ti.
10Tú, el que da salud á los reyes, el que redime á David su siervo de maligna espada.
11Redímeme, y sálvame de mano de los hijos extraños, cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira.
12Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud; nuestras hijas como las esquinas labradas á manera de las de un palacio;
13Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; nuestros ganados, que paran á millares y diez millares en nuestras plazas:
Salmos 145
1Salmo de alabanza: de David. ENSALZARTE he, mi Dios, mi Rey; y bendeciré tu nombre por siglo y para siempre.
2Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre por siglo y para siempre.
3Grande es Jehová y digno de suprema alabanza: y su grandeza es inescrutable.
4Generación á generación narrará tus obras, y anunciarán tus valentías.
5La hermosura de la gloria de tu magnificencia, y tus hechos maravillosos, hablaré.
6Y la terribilidad de tus valentías dirán los hombres; y yo recontaré tu grandeza.
7Reproducirán la memoria de la muchedumbre de tu bondad, y cantarán tu justicia.
8Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia.
9Bueno es Jehová para con todos; y sus misericordias sobre todas sus obras.
10Alábente, oh Jehová, todas tus obras; y tus santos te bendigan.
11La gloria de tu reino digan, y hablen de tu fortaleza;
12Para notificar á los hijos de los hombres sus valentías, y la gloria de la magnificencia de su reino.
13Tu reino es reino de todos los siglos, y tu señorío en toda generación y generación.
14Sostiene Jehová á todos los que caen, y levanta á todos los oprimidos.
Empieza este plan para seguir tu progreso.
Reina-Valera 1909 — Dominio público.