Salmos en 30 días · Día 4 de 30
Salmos 16–20
Salmos 16
1Michtham de David. GUÁRDAME, oh Dios, porque en ti he confiado.
2Dijiste, oh alma mía, á Jehová: Tú eres el Señor: mi bien á ti no aprovecha;
3Sino á los santos que están en la tierra, y á los íntegros: toda mi afición en ellos.
4Multiplicaránse los dolores de aquellos que sirven diligentes á otro dios: no ofreceré yo sus libaciones de sangre, ni en mis labios tomaré sus nombres.
5Jehová es la porción de mi parte y de mi copa; tú sustentarás mi suerte.
6Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado.
7Bendeciré á Jehová que me aconseja: aun en las noches me enseñan mis riñones.
8A Jehová he puesto siempre delante de mí: porque está á mi diestra no seré conmovido.
9Alegróse por tanto mi corazón, y se gozó mi gloria: también mi carne reposará segura.
10Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; ni permitirás que tu santo vea corrupción.
11Me mostrarás la senda de la vida: hartura de alegrías hay con tu rostro; deleites en tu diestra para siempre.
Salmos 17
1Oración de David. OYE, oh Jehová, justicia; está atento á mi clamor; escucha mi oración hecha sin labios de engaño.
2De delante de tu rostro salga mi juicio; vean tus ojos la rectitud.
3Tú has probado mi corazón, hasme visitado de noche; me has apurado, y nada inicuo hallaste: heme propuesto que mi boca no ha de propasarse.
4Para las obras humanas, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las vías del destructor.
5Sustenta mis pasos en tus caminos, porque mis pies no resbalen.
6Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios: inclina á mí tu oído, escucha mi palabra.
7Muestra tus estupendas misericordias, tú que salvas á los que en ti confían de los que se levantan contra tu diestra.
8Guárdame como lo negro de la niñeta del ojo, escóndeme con la sombra de tus alas,
9De delante de los malos que me oprimen, de mis enemigos que me cercan por la vida.
10Cerrados están con su grosura; con su boca hablan soberbiamente.
11Nuestros pasos nos han cercado ahora: puestos tienen sus ojos para echarnos por tierra.
12Parecen al león que desea hacer presa, y al leoncillo que está escondido.
13Levántate, oh Jehová; prevén su encuentro, póstrale: libra mi alma del malo con tu espada;
14De los hombres con tu mano, oh Jehová, de los hombres de mundo, cuya parte es en esta vida, y cuyo vientre hinches de tu tesoro: hartan sus hijos, y dejan el resto á sus chiquitos.
15Yo en justicia veré tu rostro: seré saciado cuando despertare á tu semejanza.
Salmos 18
1Al Músico principal: Salmo de David, siervo de Jehová, el cual profirió á Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. Entonces dijo: AMARTE he, oh Jehová, fortaleza mía.
2Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio.
3Invocaré á Jehová, digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.
4Cercáronme dolores de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron.
5Dolores del sepulcro me rodearon, previniéronme lazos de muerte.
6En mi angustia invoqué á Jehová, y clamé á mi Dios: él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, á sus oídos.
7Y la tierra fué conmovida y tembló; y moviéronse los fundamentos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó él.
8Humo subió de su nariz, y de su boca consumidor fuego; carbones fueron por él encendidos.
9Y bajó los cielos, y descendió; y oscuridad debajo de sus pies.
10Y cabalgó sobre un querubín, y voló: voló sobre las alas del viento.
11Puso tinieblas por escondedero suyo, su pabellón en derredor de sí; oscuridad de aguas, nubes de los cielos.
12Por el resplandor delante de él, sus nubes pasaron; granizo y carbones ardientes.
13Y tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dió su voz; granizo y carbones de fuego.
Salmos 19
1Al Músico principal: Salmo de David. LOS cielos cuentan la gloria de Dios, y la expansión denuncia la obra de sus manos.
2El un día emite palabra al otro día, y la una noche á la otra noche declara sabiduría.
3No hay dicho, ni palabras, ni es oída su voz.
4Por toda la tierra salió su hilo, y al cabo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol.
5Y él, como un novio que sale de su tálamo, alégrase cual gigante para correr el camino.
6Del un cabo de los cielos es su salida, y su giro hasta la extremidad de ellos: y no hay quien se esconda de su calor.
7La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: el testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño.
8Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón: el precepto de Jehová, puro, que alumbra los ojos.
9El temor de Jehová, limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos.
10Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal.
11Tu siervo es además amonestado con ellos: en guardarlos hay grande galardón.
12Los errores, ¿quién los entenderá? Líbrame de los que me son ocultos.
13Detén asimismo á tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí: entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.
Salmos 20
1Al Músico principal: Salmo de David. OIGATE Jehová en el día de conflicto; defiéndate el nombre del Dios de Jacob.
2Envíete ayuda desde el santuario, y desde Sión te sostenga.
3Haga memoria de todos tus presentes, y reduzca á ceniza tu holocausto. (Selah.)
4Déte conforme á tu corazón, y cumpla todo tu consejo.
5Nosotros nos alegraremos por tu salud, y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios: cumpla Jehová todas tus peticiones.
6Ahora echo de ver que Jehová guarda á su ungido: oirálo desde los cielos de su santidad, con la fuerza de la salvación de su diestra.
7Estos confían en carros, y aquéllos en caballos: mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.
8Ellos arrodillaron, y cayeron; mas nosotros nos levantamos, y nos enhestamos.
9Salva, Jehová: que el Rey nos oiga el día que lo invocáremos.
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Reina-Valera 1909 — Dominio público.