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Salmos en 30 días · Día 5 de 30

Salmos 21–25

Salmos 21

1Al Músico principal: Salmo de David. ALEGRARÁSE el rey en tu fortaleza, oh Jehová; y en tu salud se gozará mucho.

2El deseo de su corazón le diste, y no le negaste lo que sus labios pronunciaron. (Selah.)

3Pues le has salido al encuentro con bendiciones de bien: corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.

4Vida te demandó, y dístele largura de días por siglos y siglos.

5Grande es su gloria en tu salud: honra y majestad has puesto sobre él.

6Porque lo has bendecido para siempre; llenástelo de alegría con tu rostro.

7Por cuanto el rey confía en Jehová, y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.

8Alcanzará tu mano á todos tus enemigos; tu diestra alcanzará á los que te aborrecen.

9Ponerlos has como horno de fuego en el tiempo de tu ira: Jehová los deshará en su furor, y fuego los consumirá.

10Su fruto destruirás de la tierra, y su simiente de entre los hijos de los hombres.

11Porque trazaron el mal contra ti: fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán.

12Pues tú los pondrás en fuga, cuando aparejares en tus cuerdas las saetas contra sus rostros.

13Ensálzate, oh Jehová, con tu fortaleza: cantaremos y alabaremos tu poderío.

Salmos 22

1Al Músico principal, sobre Ajeleth-sahar: Salmo de David. DIOS mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?

2Dios mío, clamo de día, y no oyes; y de noche, y no hay para mí silencio.

3Tú empero eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel.

4En ti esperaron nuestros padres: esperaron, y tú los libraste.

5Clamaron á ti, y fueron librados: esperaron en ti, y no se avergonzaron.

6Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y desecho del pueblo.

7Todos los que me ven, escarnecen de mí; estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:

8Remítese á Jehová, líbrelo; sálvele, puesto que en él se complacía.

9Empero tú eres el que me sacó del vientre, el que me haces esperar desde que estaba á los pechos de mi madre.

10Sobre ti fuí echado desde la matriz: desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.

11No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude.

12Hanme rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado.

13Abrieron sobre mí su boca, como león rapante y rugiente.

14Heme escurrido como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron: mi corazón fué como cera, desliéndose en medio de mis entrañas.

Salmos 23

1Salmo de David. JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará.

2En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará.

3Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre.

4Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

5Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando.

6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Salmos 24

1Salmo de David. DE Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.

2Porque él la fundó sobre los mares, y afirmóla sobre los ríos.

3¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿y quién estará en el lugar de su santidad?

4El limpio de manos, y puro de corazón: el que no ha elevado su alma á la vanidad, ni jurado con engaño.

5El recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salud.

6Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (Selah.)

7Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.

8¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.

9Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.

10¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, él es el Rey de la gloria. (Selah.)

Salmos 25

1Salmo de David. A TI, oh Jehová, levantaré mi alma.

2Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos.

3Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: serán avergonzados los que se rebelan sin causa.

4Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas.

5Encamíname en tu verdad, y enséñame; porque tú eres el Dios de mi salud: en ti he esperado todo el día.

6Acuérdate, oh Jehová, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, que son perpetuas.

7De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme á tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová.

8Bueno y recto es Jehová: por tanto él enseñará á los pecadores el camino.

9Encaminará á los humildes por el juicio, y enseñará á los mansos su carrera.

10Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.

11Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado; porque es grande.

12¿Quién es el hombre que teme á Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger.

13Su alma reposará en el bien, y su simiente heredará la tierra.

14El secreto de Jehová es para los que le temen; y á ellos hará conocer su alianza.

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Reina-Valera 1909 — Dominio público.

15Secóse como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó á mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.

16Porque perros me han rodeado, hame cercado cuadrilla de malignos: horadaron mis manos y mis pies.

17Contar puedo todos mis huesos; ellos miran, considéranme.

18Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

19Mas tú, Jehová, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda.

20Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi única.

21Sálvame de la boca del león, y óyeme librándome de los cuernos de los unicornios.

22Anunciaré tu nombre á mis hermanos: en medio de la congregación te alabaré.

23Los que teméis á Jehová, alabadle; glorificadle, simiente toda de Jacob; y temed de él, vosotros, simiente toda de Israel.

24Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó á él, oyóle.

25De ti será mi alabanza en la grande congregación; mis votos pagaré delante de los que le temen.

26Comerán los pobres, y serán saciados: alabarán á Jehová los que le buscan: vivirá vuestro corazón para siempre.

27Acordarse han, y volveránse á Jehová todos los términos de la tierra; y se humillarán delante de ti todas las familias de las gentes.

28Porque de Jehová es el reino; y él se enseñoreará de las gentes.

29Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra: postraránse delante de él todos los que descienden al polvo, si bien ninguno puede conservar la vida á su propia alma.

30La posteridad le servirá; será ella contada por una generación de Jehová.

31Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, su justicia que él hizo.

15Mis ojos están siempre hacia Jehová; porque él sacará mis pies de la red.

16Mírame, y ten misericordia de mí; porque estoy solo y afligido.

17Las angustias de mi corazón se han aumentado: sácame de mis congojas.

18Mira mi aflicción y mi trabajo: y perdona todos mis pecados.

19Mira mis enemigos, que se han multiplicado, y con odio violento me aborrecen.

20Guarda mi alma, y líbrame: no sea yo avergonzado, porque en ti confié.

21Integridad y rectitud me guarden; porque en ti he esperado.

22Redime, oh Dios, á Israel de todas sus angustias.