Salmos en 30 días · Día 8 de 30
Salmos 36–40
Salmos 36
1Al Músico principal: Salmo de David, siervo del Señor. LA iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
2Lisonjéase, por tanto, en sus propios ojos, hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.
3Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; no quiso entender para bien hacer.
4Iniquidad piensa sobre su cama; está en camino no bueno, el mal no aborrece.
5Jehová, hasta los cielos es tu misericordia; tu verdad hasta las nubes.
6Tu justicia como los montes de Dios, tus juicios abismo grande: oh Jehová, al hombre y al animal conservas.
7¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
8Embriagarse han de la grosura de tu casa; y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
9Porque contigo está el manantial de la vida: en tu luz veremos la luz.
10Extiende tu misericordia á los que te conocen, y tu justicia á los rectos de corazón.
11No venga contra mí pie de soberbia; y mano de impíos no me mueva.
12Allí cayeron los obradores de iniquidad; fueron rempujados, y no pudieron levantarse.
Salmos 37
1Salmo de David. NO te impacientes á causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
2Porque como hierba serán presto cortados, y decaerán como verdor de renuevo.
3Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado.
4Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón.
5Encomienda á Jehová tu camino, y espera en él; y él hará.
6Y exhibirá tu justicia como la luz, y tus derechos como el medio día.
7Calla á Jehová, y espera en él: no te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.
8Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna á hacer lo malo.
9Porque los malignos serán talados, mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.
10Pues de aquí á poco no será el malo: y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá.
11Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz.
12Maquina el impío contra el justo, y cruje sobre él sus dientes.
13El Señor se reirá de él; porque ve que viene su día.
14Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar á los de recto proceder.
Salmos 38
1Salmo de David, para recordar. JEHOVÁ, no me reprendas en tu furor, ni me castigues en tu ira.
2Porque tus saetas descendieron á mí, y sobre mí ha caído tu mano.
3No hay sanidad en mi carne á causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos á causa de mi pecado.
4Porque mis iniquidades han pasado mi cabeza: como carga pesada se han agravado sobre mí.
5Pudriéronse, corrompiéronse mis llagas, á causa de mi locura.
6Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día.
7Porque mis lomos están llenos de irritación, y no hay sanidad en mi carne.
8Estoy debilitado y molido en gran manera; bramo á causa de la conmoción de mi corazón.
9Señor, delante de ti están todos mis deseos; y mi suspiro no te es oculto.
10Mi corazón está acongojado, hame dejado mi vigor; y aun la misma luz de mis ojos no está conmigo.
11Mis amigos y mis compañeros se quitaron de delante de mi plaga; y mis cercanos se pusieron lejos.
12Y los que buscaban mi alma armaron lazos; y los que procuraban mi mal hablaban iniquidades, y meditaban fraudes todo el día.
13Mas yo, como si fuera sordo, no oía; y estaba como un mudo, que no abre su boca.
14Fuí pues como un hombre que no oye, y que en su boca no tiene reprensiones.
Salmos 39
1Al Músico principal, á Jeduthún: Salmo de David. YO DIJE: Atenderé á mis caminos, para no pecar con mi lengua: guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío fuere contra mí.
2Enmudecí con silencio, calléme aun respecto de lo bueno: y excitóse mi dolor.
3Enardecióse mi corazón dentro de mí; encendióse fuego en mi meditación, y así proferí con mi lengua:
4Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuánto tengo de ser del mundo.
5He aquí diste á mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti: ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. (Selah.)
6Ciertamente en tinieblas anda el hombre; ciertamente en vano se inquieta: junta, y no sabe quién lo allegará.
7Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza en ti está.
8Líbrame de todas mis rebeliones; no me pongas por escarnio del insensato.
9Enmudecí, no abrí mi boca; porque tú lo hiciste.
10Quita de sobre mí tu plaga; de la guerra de tu mano soy consumido.
11Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, y haces consumirse como de polilla su grandeza: ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah.)
12Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: no calles á mis lágrimas; porque peregrino soy para contigo, y advenedizo, como todos mis padres.
13Déjame, y tomaré fuerzas, antes que vaya y perezca.
Salmos 40
1Al Músico principal: Salmo de David. RESIGNADAMENTE esperé á Jehová, é inclinóse á mí, y oyó mi clamor.
2E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
3Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y esperarán en Jehová.
4Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira.
5Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar: si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enarrados.
6Sacrificio y presente no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado.
7Entonces dije: He aquí, vengo; en el envoltorio del libro está escrito de mí:
8El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas.
9Anunciado he justicia en grande congregación: he aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes.
10No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: tu verdad y tu salvación he dicho: no oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso.
11Tú, Jehová, no apartes de mí tus misericordias: tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.
12Porque me han cercado males hasta no haber cuento: hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.
Empieza este plan para seguir tu progreso.
Reina-Valera 1909 — Dominio público.